Obnubilados vagamos con la cabeza baja, anclada a nuestras manos. Una visión precisa sobre
cómo limitar la capacidad de movimiento de un humano sin tan si quiera usar cuerdas o
elementos fisicamente visibles. Todo es una nube, una amalgama de metadatos que reflejan
patrones y definen existencias reales. ¿Somos un número? ¿Píxeles tal vez?.
La globalización de la cultura y la homogeneización de la conciencia. Una automatización última
del individuo que anestesia su espíritu y capacidad de movimiento. Este contexto, acentuado en
los últimos tiempos por el reinado de la inteligencia artificial disimula las carencias que en su
momento la aparición de internet dejó entrever. Hoy en día es tremendamente fácil que una
opinión personal se vea influenciada por cualquiera de las fuentes existentes de la inteligencia
artificial, es decir. Se asume que la verdad más auténtica o la que más vale es la que no depende
del ser humano, ergo la que no es discutible. El cuestionamiento cada vez más pobre del
individuo sobre sus acciones desencadena una deriva de rebaño. Dios es nuestro pastor, Dios es
máquina y se presenta infalible ante la procrastinación y la duda. Rasgos que sobran en el
capitalismo liberal que nos arrastra hoy en día más que nunca hacia sus centro. Si bien es cierto,
la automatización de procesos que consideramos tediosos y de poco valor en nuestra sociedad,
puede acelerarse a través de estos métodos. Ocasionando, si se hace un uso correcto de estos
mecanismos, una focalización mayor en la toma final de decisiones. Por otra parte, las cuestiones
para las cuales no encuentro un consuelo, pasan por entender estas maneras y aprender a hacer
un uso correcto, es decir, ¿hasta qué punto el usuario ha de entender la complejidad de estas
tareas antes de poder automatizarlas? ¿Para que sirve omitir estos pasos previos si finalmente
provocará una caída?. Es notorio el problema al que se enfrentan los centros de formación de
cara a estas nuevas tecnologías, profesionales del mañana no se forman correctamente y
encuentran fallas en un sistema educativo obsoleto que lleva demasiados años expandiendo una
educación apoyada en unos pilares oxidados. Por fin se puede entrever que es necesario un
cambio, una educación actual y se destaca la originalidad por encima del símil. En el ámbito
artístico, la generación de imágenes es tan placentero como preocupante. Por una parte, facilita
enormemente la creatividad y la rapidez en las diferentes producciones creativas pero por a la
contra, es evidente la erradicación de puestos de trabajo que se suma a un área laboral que ya
por si misma siempre ha sido desde que recuerdo cuanto menos precaria. Diseñadores Gráficos,
Editores, Copywriters, Fotógrafos, videógrafos y un largo etcétera de creadores, necesitarán
actualizarse o morir.
Los brotes verdes de este mundo hiper rápido y sobre conectado, en mi opinión, pasan por la
acentuación de la autenticidad, originalidad e irreproductivilidad de las obras creativas, es decir,
La pincelada a mano, el grano de plata, el papel y el boli… Ganará valor y estatus en un mundo
donde cada vez la ficción se equipara más a la realidad. Parece que la historia una vez más es
cíclica y lo que considerábamos perdido, puede que vuelva incluso más fuerte. Impulsando a los
creativos a volver a enfrentarse a los elementos más esenciales y análogos en sus producciones
con el fin de resaltarlas y poder hacerlas llegar a una público hastiado de imágenes y estímulos
repetitivos.
Alberto Vidal Bernedo.
